domingo, 22 de abril de 2012

MARIO BENEDETTI





"Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza"


VIDA


OBRAS

POESIA

1953-1956.-Poemas de la oficina
1958-1961.- Poemas del hoyporhoy
1962-1963.- Noción de patria. Próximo prójimo.
1965-1966.- Contra los puentes levadizos
1967.- A ras de sueño
1969-1973.- Letras de emergencia 
1973-1974.- Poemas de otros
1976-1977.- La casa y el ladrillo
1978-1979.- Cotidianas
1980-1981.-Viento del exilio 
1982-1984.- Geografías
1986.-Preguntas al azar
1988.- Yesterday mañana
1990.- Despistes y franquezas
1991.- Las soledades de Babel
1994.- El olvido está lleno de memoria
1995.- El amor, las mujeres y la vida
1997.- La vida ese paréntesis
1999.- Rincon de haikis
2000.- Canciones del más acá
2001.- El mundo que respiro

PROSA

1950.- Quién de nosotros
1960.- La tregua
1965.- Gracias por el fuego 
1971.- El cumpleaños de Juan Angel 
1979.- Pedro y el capitán (teatro)
1982.- Primavera con una esquina rota
1992.- La borra del café 
1997.- Andamios

CUENTOS

1949.- Esta mañana. 
1959.- Montevideanos.
1968.- La muerte y otras sorpresas
1977.- Con y sin nostalgia
1984.- Geografías
1989.- Despistes y franquezas


YO NO TE PIDO

Yo no te pido que me bajes
una estrella azul 
solo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.
Yo no te pido que me firmes 
diez papeles grises para amar 
sólo te pido que tu quieras 
las palomas que suelo mirar.

De lo pasado no lo voy a negar 
el futuro algún día llegara 
y del presente 
que le importa a la gente 
si es que siempre van a hablar.

Sigue llenando este minuto 
de razones para respirar 
no me complazcas no te niegues 
no hables por hablar.

Yo no te pido que me bajes 
una estrella azul 
solo te pido que mi espacio 
llenes con tu luz. 

ALLENDE

Para matar al hombre de la paz 
para golpear su frente limpia de pesadillas 
tuvieron que convertirse en pesadilla 
para vencer al hombre de la paz 
tuvieron que congregar todos los odios 
y además los aviones y los tanques 
para batir al hombre de la paz 
tuvieron que bombardearlo hacerlo llama 
porque el hombre de la paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz 
tuvieron que desatar la guerra turbia 
para vencer al hombre de la paz 
y acallar su voz modesta y taladrante 
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo 
y matar más para seguir matando 
para batir al hombre de la paz 
tuvieron que asesinarlo muchas veces 
porque el hombre de la paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz 
tuvieron que imaginar que era una tropa 
una armada una hueste una brigada 
tuvieron que creer que era otro ejército 
pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo 
y tenía en sus manos un fusil y un mandato 
y eran necesarios más tanques más rencores 
más bombas más aviones más oprobios 
porque el hombre del paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz 
para golpear su frente limpia de pesadillas 
tuvieron que convertirse en pesadilla 
para vencer al hombre de la paz 
tuvieron que afiliarse para siempre a la muerte 
matar y matar más para seguir matando 
y condenarse a la blindada soledad 
para matar al hombre que era un pueblo 
tuvieron que quedarse sin el pueblo. 

EL SUR TAMBIEN EXISTE

Con su ritual de acero 
sus grandes chimeneas 
sus sabios clandestinos 
su canto de sirenas 
sus cielos de neón 
sus ventas navideñas 
su culto de dios padre 
y de las charreteras 
con sus llaves del reino 
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo 
el hambre disponible 
recurre al fruto amargo 
de lo que otros deciden 
mientras el tiempo pasa 
y pasan los desfiles 
y se hacen otras cosas 
que el norte no prohibe 
con su esperanza dura 
el sur también existe

con sus predicadores 
sus gases que envenenan 
su escuela de chicago 
sus dueños de la tierra 
con sus trapos de lujo 
y su pobre osamenta 
sus defensas gastadas 
sus gastos de defensa 
con sus gesta invasora 
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo 
cada uno en su escondite 
hay hombres y mujeres 
que saben a qué asirse 
aprovechando el sol  
y también los eclipses 
apartando lo inútil  
y usando lo que sirve 
con su fe veterana 
el Sur también existe

con su corno francés 
y su academia sueca 
su salsa americana  
y sus llaves inglesas 
con todos su misiles  
y sus enciclopedias 
su guerra de galaxias 
y su saña opulenta 
con todos sus laureles 
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo 
cerca de las raíces 
es donde la memoria 
ningún recuerdo omite 
y hay quienes se desmueren 
y hay quienes se desviven 
y así entre todos logran 
lo que era un imposible 
que todo el mundo sepa 
que el Sur también existe 

DEFENSA DE LA ALEGRIA

Defender la alegría como una trinchera 
defenderla del escándalo y la rutina 
de la miseria y los miserables 
de las ausencias transitorias 
y las definitivas

defender la alegría como un principio 
defenderla del pasmo y las pesadillas 
de los neutrales y de los neutrones 
 de las dulces infamias 
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera 
defenderla del rayo y la melancolía 
de los ingenuos y de los canallas 
de la retórica y los paros cardiacos 
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino 
defenderla del fuego y de los bomberos 
de los suicidas y los homicidas 
de las vacaciones y del agobio 
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza 
defenderla del óxido y de la roña 
de la famosa pátina del tiempo 
del relente y del oportunismo 
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho 
defenderla de dios y del invierno 
de las mayúsculas y de la muerte 
de los apellidos y las lástimas 
del azar 
            y también de la alegría 

CUANDO ERAMOS NIÑOS

Cuando éramos niños 
los viejos tenían como treinta 
un charco era un océano 
la muerte lisa y llana 
no existía.

luego cuando muchachos 
los viejos eran gente de cuarenta 
un estanque era un océano 
la muerte solamente 
una palabra

ya cuando nos casamos 
los ancianos estaban en los cincuenta 
un lago era un océano 
la muerte era la muerte 
de los otros.

ahora veteranos 
ya le dimos alcance a la verdad 
el océano es por fin el océano 
pero la muerte empieza a ser 
la nuestra. 

Vamos juntos
Con tu puedo y con mi quiero 
vamos juntos compañero

compañero te desvela 
la misma suerte que a mi 
prometiste y prometí 
encender esta candela

con tu puedo y con mi quiero 
vamos juntos compañero

la muerte mata y escucha 
la vida viene después 
la unidad que sirve es 
la que nos une en la lucha

con tu puedo y con mi quiero 
vamos juntos compañero

la historia tañe sonora 
su lección como campana 
para gozar el mañana 
hay que pelear el ahora

con tu puedo y con mi quiero 
vamos juntos compañero

SI DIOS FUERA MUJER
                                  ¿y si Dios fuera una mujer? 
                                  Juan Gelman 
      ¿Y si dios fuera mujer? 
     pregunta juan sin inmutarse

     vaya vaya si dios fuera mujer 
     es posible que agnósticos y ateos 
     no dijéramos no con la cabeza 
     y dijéramos sí con las entrañas

     tal vez nos acercáramos a su divina desnudez 
     para besar sus pies no de bronce 
     su pubis no de piedra 
     sus pechos no de mármol 
     sus labios no de yeso

     si dios fuera mujer la abrazaríamos 
     para arrancarla de su lontananza 
     y no habría que jurar 
     hasta que la muerte nos separe 
     ya que sería inmortal por antonomasia 
     y en vez de transmitirnos sida o pánico 
     nos contagiaría su inmortalidad

     si dios fuera mujer no se instalaría 
     lejana en el reino de los cielos 
     sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno 
     con sus brazos no cerrados 
     su rosa no de plástico 
     y su amor no de ángeles

     ay dios mío dios mío 
     si hasta siempre y desde siempre 
     fueras una mujer 
     qué lindo escándalo sería 
     qué venturosa espléndida imposibe 
     prodigiosa blasfemia. 

BOTELLA AL MAR
                         El mar es un azar 
                             Vicente Huidobro

Pongo estos seis versos en mi botella al mar 
con el secreto designio de que algún día 
llegue a una playa casi desierta 
y un niño la encuentre y la destape 
y en lugar de versos extraiga piedritas 
y socorros y alertas y caracoles. 

¿DE QUE SE RIE? 
(Seré curioso)

En una exacta 
foto del diario 
señor ministro 
del imposible

vi en pleno gozo 
y en plena euforia 
y en plena risa 
su rostro simple

seré curioso 
señor ministro 
de qué se ríe 
de qué se ríe

de su ventana 
se ve la playa 
pero se ignoran 
los cantegriles

tienen sus hijos 
ojos de mando 
pero otros tienen 
mirada triste

aquí en la calle 
suceden cosas 
que ni siquiera 
pueden decirse

los estudiantes 
y los obreros 
ponen los puntos 
sobre las íes

por eso digo 
señor ministro 
de qué se ríe 
de qué se ríe

usté conoce 
mejor que nadie 
la ley amarga 
de estos países

ustedes duros 
con nuestra gente 
por qué con otros 
son tan serviles

cómo traicionan 
el patrimonio 
mientras el gringo 
nos cobra el triple

cómo traicionan 
usté y los otros 
los adulones 
y los seniles

por eso digo 
señor ministro 
de qué se ríe 
de qué se ríe

aquí en la calle 
sus guardias matan 
y los que mueren 
son gente humilde

y los que quedan 
llorando de rabia 
seguro piensan 
en el desquite

allá en la celda 
sus hombres hacen 
sufrir al hombre 
y eso no sirve

después de todo 
usté es el palo 
mayor de un barco 
que se va a pique

seré curioso 
señor ministro 
de qué se ríe 
de qué se ríe. 

 TE QUIERO

Tus manos son mi caricia 
mis acordes cotidianos 
te quiero porque tus manos 
trabajan por la justicia 
si te quiero es porque sos 
mi amor mi cómplice y todo 
y en la calle codo a codo 
somos mucho más que dos 
tus ojos son mi conjuro 
contra la mala jornada 
te quiero por tu mirada 
que mira y siembra futuro 
tu boca que es tuya y mía 
tu boca no se equivoca 
te quiero porque tu boca 
sabe gritar rebeldía 
si te quiero es porque sos 
mi amor mi cómplice y todo 
y en la calle codo a codo 
somos mucho más que dos 
y por tu rostro sincero 
y tu paso vagabundo 
y tu llanto por el mundo 
porque sos pueblo te quiero 
y porque amor no es aureola 
ni cándida moraleja 
y porque somos pareja 
que sabe que no está sola 
te quiero en mi paraíso 
es decir que en mi país 
la gente vive feliz 
aunque no tenga permiso 
si te quiero es porque sos 
mi amor mi ccómplice y todo 
y en la calle codo a codo 
somos mucho mas que dos. 

ULTIMAS GOLONDRINAS

Sabes 
gustavo adolfo 
en cualquier año de éstos 
ya no van a volver 
las golondrinas 
ni aún las pertinaces 
las del balcón 
las tuyas

es lógico 
están hartas 
de tanto y tanto alarde 
migratorio 
de tanto y tanto cruce 
sobre el mar y retórica 
y pretextos 
y alcores

su tiempo ya pasó 
lo reconocen 
y a mitad de su ida 
o de su vuelta 
oscuras 
cursilíneas 
tiernitas de alas largas 
se dejarán caer 
como buscando 
cada una su ola 
terminal. 

UNA MUJER DESNUDA Y EN LO OSCURO

Una mujer desnuda y en lo oscuro 
tiene una claridad que nos alumbra 
de modo que si ocurre un desconsuelo 
un apagon o una noche sin luna 
es conveniente y hasta imprescindible 
tener a mano una mujer desnuda. 

Una mujer desnuda y en lo oscuro 
genera un resplendor que da confianza 
entonces dominguea el almanaque 
vibran en su rincon las telaranas 
y los ojos felices y felinos 
miran y de mirar nunca se cansan.

Una mujer desnuda y en lo oscuro 
es una vocacion para las manos 
para los labios es casi un destino 
y para el corazon un despilfarro 
una mujer desnuda es un enigma 
y siempre es una fiesta descifrarlo. 

Una mujer desnuda y en lo oscuro 
genera una luz propia y nos enciende 
el cielo raso se convierte en cielo 
y es una gloria no se inocente 
una mujer querida o vislumbrada 
desbarata por una vez la muerte. 

HOMBRE PRESO QUE MIRA A SU HIJO

Cuando era como vos me enseñaron los viejos 
y también las maestras bondadosas y miopes 
que libertad o muerte era una redundancia 
a quien se le ocurriria en un país 
donde los presidentes andaban sin capangas.

Que la patria o la tumba era otro pleonasmo 
ya que la patria funcionaba bien 
en las canchas y en los pastoreos.

Realmente no sabian un corno 
pobrecitos creian que libertad 
era tan solo una palabra aguda 
que muerte era tan solo grave o llana 
y carceles por suerte una palabra esdrújula.

Olvidaban poner el acento en el hombre.

La culpa no era exáctamente de ellos 
sino de otros mas duros y siniestros 
y estos si 
como nos ensartaron 
en la limpia república verbal 
como idealizaron 
la vidurria de vacas y estancieros 
y como nos vendieron un ejército 
que tomaba su mate en los cuarteles.

Uno no siempre hace lo que quiere 
uno no siempre puede 
por eso estoy aqui 
mirándote y echándote 
de menos.

Por eso es que no puedo despeinarte el jopo 
ni ayudarte con la tabla del nueve 
ni acribillarte a pelotazos.

Vos ya sabes que tuve que elegir otros juegos 
y que los juegue en serio.

Y jugue por ejemplo a los ladrones 
y los ladrones eran policias.

Y jugue por ejemplo a la escondida 
y si te descubrian te mataban 
y jugue a la mancha 
y era de sangre.

Botija aunque tengas pocos años 
creo que hay que decirte la verdad 
para que no la olvides.

Por eso no te oculto que me dieron picana 
que casi me revientan los rinones 
todas estas llagas hinchazones y heridas 
que tus ojos redondos 
miran hipnotizados 
son durisimos golpes 
son botas en la cara 
demasiado dolor para que te lo oculte 
demasiado suplicio para que se me borre.

Pero también es bueno que conozcas 
que tu viejo callo 
o puteo como un loco 
que es una linda forma de callar.

Que tu viejo olvido todos los números 
(por eso no podria ayudarte en las tablas) 
y por lo tanto todos los teléfonos.

Y las calles y el color de los ojos 
y los cabellos y las cicatrices 
y en que esquina 
en que bar 
que parada 
que casa.

Y acordarse de vos 
de tu carita 
lo ayudaba a callar.

Una cosa es morirse de dolor 
y otra cosa es morirse de verguenza.

Por eso ahora 
me podes preguntar 
y sobre todo 
puedo yo responder.

Uno no siempre hace lo que quiere 
pero tiene el derecho de no hacer 
lo que no quiere.

Llora nomas botija 
son macanas 
que los hombres no lloran 
aqui lloramos todos.

Gritamos berreamos moqueamos chillamos 
maldecimos 
porque es mejor llorar que traicionar 
porque es mejor llorar que traicionarse.

Llora 
pero no olvides. 

CANCIONES

Pablo Milanés - Hombre preso que mira a su hijo

Silvio Rodriguez - Casiopea

Joan Manuel Serrat - Curriculum

Joan Manuel Serrat - El sur

Nacha Guevara - ¿De qué se ríe?

Nacha Guevara - Te quiero

POEMAS

No te rindas




martes, 17 de abril de 2012

MIGUEL HERNANDEZ

Miguel Hernández

"Vientos del pueblo me llevan
vientos del pueblo me arrastran
me esparcen el corazón 
y me aventan la garganta"



VIDA

Miguel Hernández nace en Orihuela (Alicante) el 30 de octubre de 1910.En 1923 estudia bachillerato en el colegio de Santo Domingo de Orihuela, regentado por los jesuitas, los que le proponen para una beca con la que continuar sus estudios, que su padre rechaza. En 1925 por decisión de su padre deja los estudios y se dedica en exclusiva al pastoreo.Es en estos años cuando lee todo libro que llega a sus manos y escribe sus primeros versos. Publica en varias revistas y diarios locales y en 1931 viaja a Madrid para intentar introducirse en los ambientes literarios, pero estará poco tiempo al acabársele el dinero y tener que volver a Orihuela. En 1934 vuelve a Madrid ya con su primer libro Perito en lunas y entabla amistad con Vicente Aleixandre y Pablo Neruda. En 1936 al estallar la Guerra Civil se alista en el bando republicano. Hernández figura en el 5º Regimiento y pasa a otras unidades en los frentes de la batalla de Teruel, Andalucía y Extremadura. En plena guerra, se traslada a Orihuela para casarse el 9 de marzo de 1937 con Josefina Manresa. A los pocos días tiene que marchar al frente de Jaén. En diciembre de 1937 nace su primer hijo, Manuel Ramón, que muere a los pocos meses y en enero de 1939 nace el segundo, Manuel Miguel, a quien dedicó las famosas Nanas de la cebolla. En 1939 termina la guerra.Miguel se dirige a Sevilla con la intención de cruzar la frontera portuguesa por Huelva.La policia portuguesa lo detiene.Después de pasar por varias cárceles, Miguel muere el 28 de marzo de 1942 cuando contaba con tan solo 31 años.

OBRAS

1933- Perito en lunas
1933- Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eras
1934- El rayo que no cesa
1934.- Imagen de tu huella
1934.- El silvo vulnerado
1937.- Viento del pueblo.
1937.- El hombre acecha
1937.- El labrador de más aire
1937.-Teatro en la guerra, 1937.
1938-1941.-Cancionero y romancero de ausencias

ELEGIA A RAMON SIJE

Yo quiero ser llorando el hortelano 
Ramón Sijé
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas,
y órganos mi dolor sin instrumentos,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler, me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo voy
de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano está rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes,
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero mirar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera,
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas
y tu sangre se irá a cada lado,
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas,
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

UMBRIO POR LA PENA, CASI BRUNO

Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.
Sobre la pena duermo solo y uno,
pena en mi paz y pena en mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.
Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.
No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y de cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!


MENOS TU VIENTRE TODO ES CONFUSO

Menos tu vientre
todo es confuso.
Menos tu vientre
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.
Menos tu vientre
todo es oculto,
menos tu vientre
todo inseguro,
todo es postrero
polvo sin mundo.
Menos tu vientre
todo es oscuro,
menos tu vientre
claro y profundo.


NANAS DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre su cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma, al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pones alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
La carne aleteante,
súbito el párpado,
y el niño como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño;
nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.
Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.


ROPAS CON SU OLOR

Josefina Manresa
Ropas con su olor
paños con su aroma.
Se alejó en su cuerpo,
me dejó en sus ropas.
lecho sin calor,
sábana de sombra.
Se ausentó en su cuerpo.
Se quedó en sus ropas.

TRISTES GUERRAS

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

CANCION ULTIMA

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.

ME SOBRA EL CORAZON

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.

Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos de mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.

No puedo con mi estrella.
Y busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.

Si no fuera ¿por qué?... no sé por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo allí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.

Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.

Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?

Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?

Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.

Me sobra corazón.

Hoy, descorazonarme,
yo el más corazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.

No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.

VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

EL NIÑO YUNTERO

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.

Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombre jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.

CANCIÓN DEL ESPOSO SOLDADO
He poblado tu vientre de amor y sementera,
he prolongado el eco de sangre a que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo.

Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,
esposa de mi piel, gran trago de mi vida,
tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos
de cierva concebida.

Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te me rompas al más leve tropiezo,
y a reforzar tus venas con mi piel de soldado
fuera como el cerezo.

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.

Sobre los ataúdes feroces en acecho,
sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa
te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho
hasta en el polvo, esposa.

Cuando junto a los campos de combate te piensa
mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,
te acercas hacia mí como una boca inmensa
de hambrienta dentadura.

Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo.

Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado
envuelto en un clamor de victoria y guitarras,
y dejaré a tu puerta mi vida de soldado
sin colmillos ni garras.

Es preciso matar para seguir viviendo.
Un día iré a la sombra de tu pelo lejano,
y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo
cosida por tu mano.

Tus piernas implacables al parto van derechas,
y tu implacable boca de labios indomables,
y ante mi soledad de explosiones y brechas
recorres un camino de besos implacables.

Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos. 


ELEGIA PRIMERA, FEDERICO GARCIA LORCA, POETA

Atraviesa la muerte con herrumbrosas lanzas,
y en traje de cañón, las parameras
donde cultiva el hombre raíces y esperanzas,



y llueve sal, y esparce calaveras.

Federíco García Lorca
Verdura de las eras,
¿qué tiempo prevalece la alegría?
El sol pudre la sangre, la cubre de asechanzas
y hace brotar la sombra más sombría.

El dolor y su manto
vienen una vez más a nuestro encuentro.
Y una vez más al callejón del llanto
lluviosamente entro.

Siempre me veo dentro
de esta sombra de acíbar revocada,
amasado con ojos y bordones,
que un candil de agonía tiene puesto a la entrada
y un rabioso collar de corazones.

Llorar dentro de un pozo,
en la misma raíz desconsolada
del agua, del sollozo,
del corazón quisiera:
donde nadie me viera la voz ni la mirada,
ni restos de mis lágrimas me viera.

Entro despacio, se me cae la frente
despacio, el corazón se me desgarra
despacio, y despaciosa y negramente
vuelvo a llorar al pie de una guitarra.

Entre todos los muertos de elegía,
sin olvidar el eco de ninguno,
por haber resonado más en el alma mía,
la mano de mi llanto escoge uno.

Federico García
hasta ayer se llamó: polvo se llama.
Ayer tuvo un espacio bajo el día
que hoy el hoyo le da bajo la grama.

¡Tanto fue! ¡Tanto fuiste y ya no eres!
Tu agitada alegría,
que agitaba columnas y alfileres,
de tus dientes arrancas y sacudes,
y ya te pones triste, y sólo quieres
ya el paraíso de los ataúdes.

Vestido de esqueleto,
durmiéndote de plomo,
de indiferencia armado y de respeto,
te veo entre tus cejas si me asomo.

Se ha llevado tu vida de palomo,
que ceñía de espuma
y de arrullos el cielo y las ventanas,
como un raudal de pluma
el viento que se lleva las semanas.

Primo de las manzanas,
no podrá con tu savia la carcoma,
no podrá con tu muerte la lengua del gusano,
y para dar salud fiera a su poma
elegirá tus huesos el manzano.

Cegado el manantial de tu saliva,
hijo de la paloma,
nieto del ruiseñor y de la oliva:
serás, mientras la tierra vaya y vuelva,
esposo siempre de la siempreviva,
estiércol padre de la madreselva.

¡Qué sencilla es la muerte: qué sencilla,
pero qué injustamente arrebatada!
No sabe andar despacio, y acuchilla
cuando menos se espera su turbia cuchillada.

Tú, el más firme edificio, destruido,
tú, el gavilán más alto, desplomado,
tú, el más grande rugido,
callado, y más callado, y más callado.

Caiga tu alegre sangre de granado,
como un derrumbamiento de martillos feroces,
sobre quien te detuvo mortalmente.
Salivazos y hoces
caigan sobre la mancha de su frente.

Muere un poeta y la creación se siente
herida y moribunda en las entrañas.
Un cósmico temblor de escalofríos
mueve temiblemente las montañas,
un resplandor de muerte la matriz de los ríos.

Oigo pueblos de ayes y valles de lamentos,
veo un bosque de ojos nunca enjutos,
avenidas de lágrimas y mantos:
y en torbellino de hojas y de vientos,
lutos tras otros lutos y otros lutos,
llantos tras otros llantos y otros llantos.

No aventarán, no arrastrarán tus huesos,
volcán de arrope, trueno de panales,
poeta entretejido, dulce, amargo,
que al calor de los besos
sentiste, entre dos largas hileras de puñales,
largo amor, muerte larga, fuego largo.

Por hacer a tu muerte compañía,
vienen poblando todos los rincones
del cielo y de la tierra bandadas de armonía,
relámpagos de azules vibraciones.
Crótalos granizados a montones,
batallones de flautas, panderos y gitanos,
ráfagas de abejorros y violines,
tormentas de guitarras y pianos,
irrupciones de trompas y clarines.

Pero el silencio puede más que tanto instrumento.

Silencioso, desierto, polvoriento
en la muerte desierta,
parece que tu lengua, que tu aliento,
los ha cerrado el golpe de una puerta.

Como si paseara con tu sombra,
paseo con la mía
por una tierra que el silencio alfombra,
que el ciprés apetece más sombría.

Rodea mi garganta tu agonía
como un hierro de horca
y pruebo una bebida funeraria.
Tú sabes, Federico García Lorca,
que soy de los que gozan una muerte diaria.


PARA LA LIBERTAD


Para la libertad sangro, lucho y pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.


Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho. Dan espumas mis venas
y entro en los hospitales y entro en los algodones
como en las azucenas.


Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.


Retoñarán aladas de savia sin otoño,
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño
y aún tengo la vida.


ROSARIO DINAMITERA



Rosario, dinamitera,
sobre tu mano bonita
celaba la dinamita
sus atributos de fiera.
Nadie al mirarla creyera
Rosario
que había en su corazón
una desesperación,
de cristales, de metralla
ansiosa de una batalla,
sedienta de una explosión.


Era tu mano derecha,
capaz de fundir leones,
la flor de las municiones
y el anhelo de la mecha.


Rosario, buena cosecha,
alta como un campanario
sembrabas al adversario
de dinamita furiosa
y era tu mano una rosa
enfurecida, Rosario.


Buitrago ha sido testigo
de la condición de rayo
de las hazañas que callo
y de la mano que digo.


¡Bien conoció el enemigo
la mano de esta doncella,
que hoy no es mano porque de ella,
que ni un solo dedo agita,
se prendó la dinamita
y la convirtió en estrella!


Rosario, dinamitera,
puedes ser varón y eres
la nata de las mujeres,
la espuma de la trinchera.


Digna como una bandera
de triunfos y resplandores,
dinamiteros pastores,
vedla agitando su aliento
y dad las bombas al viento
del alma de los traidores.

Miguel Hernández y Pablo Neruda en la parte superior derecha


VIDA Y ACONTECIMIENTOS


MIGUEL HERNANDEZ 1/6


MIGUEL HERNANDEZ 2/6

MIGUEL HERNANDEZ 3/6

MIGUEL HERNANDEZ 4/6

MIGUEL HERNANDEZ 5/6

MIGUEL HERNANDEZ 6/6

Trailer largometraje Miguel Hernández

CANCIONES


Los lobos - Vientos del pueblo


Jarcha - Elegia


Jarcha - Aceituneros de Jaen

Nach - Hoy converso con Miguel

Enrique Morente - Nanas de la cebolla

Guillermo Baute - Ausencia

Joan Manuel Serrat - Nanas de la cebolla

Victor Jara - El niño yuntero

Mocedades - El niño yuntero

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Joan Manuel Serrat - Elegia

Joan Manuel Serrat - La boca

Joan Manuel Serrat - Para la libertad

Vicente Monera - Rosario dinamitera

Paco Ibañez - Andaluces de Jaén

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Joan Manuel Serrat - Canción del esposo soldado

Joan Manuel Serrat - El hambre

Joan Manuel Serrat - Solo quien ama vuela