lunes, 2 de abril de 2012

ANTONIO MACHADO

Antonio Machado


"Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, 
otro milagro de la primavera."




 Antonio Machado nace en Sevilla, el 26 de julio de 1875, en el seno de una familia de la burguesía media, liberal y progresista. Es el segundo hijo del matrimonio de Antonio Machado y Álvarez y Ana Ruiz Hernández, después de Manuel, nacido en 1874, a los que siguieron José (1879), Joaquín (1881), Francisco (1884, ya en Madrid) y Cipriana (1885, que murió a la edad de 15 años).
En 1883 se traslada con su familia a Madrid. En 1907 obtiene la cátedra de francés en el instituto de Soría. Dos años después se casa con Leonor Izquierdo.En 1910 estudia filología en París. En 1912 muere Leonor y se traslada al instituto de Baeza. En 1918desempeña su cátedra en Segovia al doctorarse en filosofía y letras. En 1928 fue elegido miembro de la Real Academia Española. En 1936 la Guerra Civil le coge en Madrid donde empieza su peregrinar primero a Valencia y después a Barcelona.. En la tarde del día 28 llega a Colliure (Francia), en donde muere el día 22 de febrero en un hotel del pueblo. A los tres días, fallece su madre. En el bolsillo de su abrigo se encuentra un último verso: «Estos días azules y este sol de la infancia».





A UN OLMO SECO


  Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.


  ¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.


  No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.


  Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.


  Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.


Extracto de Proverbios y cantares (XXIX)


Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.


LOS OLIVOS

¡Viejos olivos sedientos 
bajo el claro sol del día, 
olivares polvorientos 
del campo de Andahicía! 
¡El campo andaluz, peinado 
por el sol canicular, 
de loma en loma rayado 
de olivar y de olivar! 
Son las tierras 
soleadas, 
anchas lomas, lueñes sierras 
de olivares recamadas. 
Mil senderos. Con sus machos, 
abrumados de capachos, 
van gañanes y arrieros. 
¡De la venta del camino 
a la puerta, soplan vino 
trabucaires bandoleros! 
¡Olivares y olivares 
de loma en loma prendidos 
cual bordados alamares! 
¡Olivares coloridos 
de una tarde anaranjada; 
olivares rebruñidos 
bajo la luna argentada! 
¡Olivares centellados 
en las tardes cenicientas, 
bajo los cielos preñados 
de tormentas!... 
Olivares, Dios os dé 
los eneros 
de aguaceros, 
los agostos de agua al pie, 
los vientos primaverales, 
vuestras flores racimadas; 
y las lluvias otoñales 
vuestras olivas moradas. 
Olivar, por cien caminos, 
tus olivitas irán 
caminando a cien molinos. 
Ya darán 
trabajo en las alquerías 
a gañanes y braceros, 
¡oh buenas frentes sombrías 
bajo los anchos sombreros!... 
¡Olivar y olivareros, 
bosque y raza, 
campo y plaza 
de los fieles al terruño 
y al arado y al molino, 
de los que muestran el puño 
al destino, 
los benditos labradores, 
los bandidos caballeros, 
los señores 
devotos y matuteros!... 
¡Ciudades y caseríos 
en la margen de los ríos, 
en los pliegues de la sierra!... 
¡Venga Dios a los hogares 
y a las almas de esta tierra 
de olivares y olivares


RETRATO


Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, 
y un huerto claro donde madura el limonero; 
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; 
mi historia, algunos casos que recordar no quiero. 


Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido 
?ya conocéis mi torpe aliño indumentario?, 
más recibí la flecha que me asignó Cupido, 
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario. 


Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, 
pero mi verso brota de manantial sereno; 
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, 
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. 


Adoro la hermosura, y en la moderna estética 
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; 
mas no amo los afeites de la actual cosmética, 
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar. 


Desdeño las romanzas de los tenores huecos 
y el coro de los grillos que cantan a la luna. 
A distinguir me paro las voces de los ecos, 
y escucho solamente, entre las voces, una. 


¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera 
mi verso, como deja el capitán su espada: 
famosa por la mano viril que la blandiera, 
no por el docto oficio del forjador preciada. 


Converso con el hombre que siempre va conmigo 
quien habla solo espera hablar a Dios un día; 
mi soliloquio es plática con ese buen amigo 
que me enseñó el secreto de la filantropía. 


Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. 
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago 
el traje que me cubre y la mansión que habito, 
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago. 


Y cuando llegue el día del último vïaje, 
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, 
me encontraréis a bordo ligero de equipaje, 
casi desnudo, como los hijos de la mar

YO VOY SOÑANDO CAMINOS


Yo voy soñando caminos 
de la tarde. ¡Las colinas 
doradas, los verdes pinos, 
las polvorientas encinas!... 
¿Adónde el camino irá? 
Yo voy cantando, viajero 
a lo largo del sendero... 
-la tarde cayendo está-. 
"En el corazón tenía 
"la espina de una pasión; 
"logré arrancármela un día: 
"ya no siento el corazón". 


Y todo el campo un momento 
se queda, mudo y sombrío, 
meditando. Suena el viento 
en los álamos del río. 


La tarde más se oscurece; 
y el camino que serpea 
y débilmente blanquea 
se enturbia y desaparece. 


Mi cantar vuelve a plañir: 
"Aguda espina dorada, 
"quién te pudiera sentir 
"en el corazón clavada".


La primavera besaba 
suavemente la arboleda, 
y el verde nuevo brotaba 
como una verde humareda. 
     Las nubes iban pasando 
sobre el campo juvenil... 
Yo vi en las hojas temblando 
las frescas lluvias de abril. 
     Bajo ese almendro florido, 
todo cargado de flor 
—recordé—, yo he maldecido 
mi juventud sin amor. 
     Hoy, en mitad de la vida, 
me he parado a meditar... 
¡Juventud nunca vivida, 
quién te volviera a soñar!









LA VIDA HOY TIENE RITMO


 La vida hoy tiene ritmo 
de ondas que pasan, 
de olitas temblorosas 
que fluyen y se alcanzan. 
      La vida hoy tiene el ritmo de los ríos, 
la risa de las aguas 
que entre los verdes junquerales corren, 
y entre las verdes cañas. 
      Sueño florido lleva el manso viento; 
bulle la savia joven en las nuevas ramas; 
tiemblan alas y frondas, 
y la mirada sagital del águila 
no encuentra presa... Treme el campo en sueños, 
vibra el sol como un arpa. 
      ¡Fugitiva ilusión de ojos guerreros, 
que por las selvas pasas 
a la hora del cenit: tiemble en mi pecho 
el oro de tu aljaba! 
      En tus labios florece la alegría 
de los campos en flor; tu veste alada 
aroman las primeras velloritas, 
las violetas perfuman tus sandalias. 
      Yo he seguido tus pasos en el viejo bosque, 
arrebatados tras la corza rápida, 
y los ágiles músculos rosados 
de tus piernas silvestres entre verdes ramas. 
      ¡Pasajera ilusión de ojos guerreros 
que por las selvas pasas 
cuando la tierra reverdece y ríen 
los ríos en las cañas! 
      ¡Tiemble en mi pecho el oro 
que llevas en tu aljaba!




 LAS MOSCAS

Vosotras, las familiares, 
inevitables golosas, 
vosotras, moscas vulgares, 
me evocáis todas las cosas.


¡Oh, viejas moscas voraces 
como abejas en abril, 
viejas moscas pertinaces 
sobre mi calva infantil!


¡Moscas del primer hastío 
en el salón familiar, 
las claras tardes de estío 
en que yo empecé a soñar!


Y en la aborrecida escuela, 
raudas moscas divertidas, 
perseguidas 
por amor de lo que vuela,


—que todo es volar—, sonoras 
rebotando en los cristales 
en los días otoñales... 
Moscas de todas las horas,


de infancia y adolescencia, 
de mi juventud dorada; 
de esta segunda inocencia, 
que da en no creer en nada,


de siempre... Moscas vulgares, 
que de puro familiares 
no tendréis digno cantor: 
yo sé que os habéis posado


sobre el juguete encantado, 
sobre el librote cerrado, 
sobre la carta de amor, 
sobre los párpados yertos 
de los muertos.


Inevitables golosas, 
que ni labráis como abejas, 
ni brilláis cual mariposas; 
pequeñitas, revoltosas, 
vosotras, amigas viejas, 
me evocáis todas las cosas.


 RECUERDO INFANTIL


        Una tarde parda y fría 
de invierno. Los colegiales 
estudian. Monotonía 
de lluvia tras los cristales.


        Es la clase. En un cartel 
se representa a Caín 
fugitivo, y muerto Abel, 
junto a una mancha carmín.


        Con timbre sonoro y hueco 
truena el maestro, un anciano 
mal vestido, enjuto y seco, 
que lleva un libro en la mano.


        Y todo un coro infantil 
va cantando la lección: 
«mil veces ciento, cien mil; 
mil veces mil, un millón».


        Una tarde parda y fría 
de invierno. Los colegiales 
estudian. Monotonía 
de la lluvia en los cristales.


Rubén Darío le dedicó este poema titulado "Oración por Antonio Machado"



Misterioso y silencioso 
iba una y otra vez. 
Su mirada era tan profunda 
que apenas se podía ver. 
Cuando hablaba tenía un dejo 
de timidez y de altivez. 
Y la luz de sus pensamientos 
casi siempre se veía arder. 
Era luminoso y profundo 
como era hombre de buena fe. 
Fuera pastor de mil leones 
y de corderos a la vez. 
Conduciría tempestades 
o traería un panal de miel. 
Las maravillas de la vida 
y del amor y del placer, 
cantaba en versos profundos 
cuyo secreto era de él. 
Montado en un raro Pegaso, 
un día al imposible se fue. 
Ruego por Antonio a mis dioses, 
ellos le salven siempre. Amén. 


(Rubén Darío)

CANCIONES

Calixto Sánchez - Al olmo viejo

Calixto Sánchez - Mi infancia son recuerdos

Calixto Sánchez - Una noche de verano

Calixto Sánchez - Recuerdo infantil

Pablo Ibáñez - Tus ojos me recuerdan


Los Romeros de la Puebla - Soledades

Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina - Cantares

Camarón de la Isla - La saeta


Vicente Monera - Anoche cuando dormía

Joan Manuel Serrat - Parábola

Joan Manuel Serrat - Las moscas

Joan Manuel Serrat - Cantares

Joan Manuel Serrat - Retrato

Joan Manuel Serrat - Llanto y coplas

Joan Manuel Serrat - He andado muchos caminos

Joan Manuel Serrat - Del pasado efímero


Alberto Cortez - Las moscas

Paco Ibañez - Era un niño que soñaba

Alberto Cortez - Yo voy soñando caminos

DOCUMENTALES


Caminos

Sevilla y los Machado


Sevilla y Antonio Machado



1 comentario:

  1. Grande Antonio Machado, sí señor.
    Podías poner algo de Neruda. Me gustaría mucho.
    Y, por supuesto, una sección especial del gran Miguel.

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